LA FILTRACIÓN DE LA INFORMACIÓN ESTÁ POR TODAS PARTES

Cuando me encontraba estudiando la carrera de Ciencias de la Comunicación, independientemente de lo inestable que era en el aspecto teórico la materia en sí, en los últimos semestres acudí a un seminario impartido por Carlos Lozano Ascencio y reviso un par de libros de Niklas Luhmann. En ambos casos se extraía una idea muy similar respecto de la forma en que trabaja la información. Preciso hacer notar que, para esos años las redes sociales no tenían tanto peso como ahora -si acaso recuerdo Hi5, MySpace y las salas de chat en algunos sitios – y el internet, en general, no había tenido la explosividad de ahora.

La postura de ambos era muy clara, los medios de comunicación – que para ese entonces eran los llamados medios masivos como radio, televisión, periódicos y cine, pero que ahora yo agregaría redes sociales – generaban incertidumbre, la mayoría de las ocasiones, intencionadamente y pocas sin quererlo. Este tipo de situaciones servían para controlar la agenda a su antojo, pero lo curioso es que señalaban que esa incertidumbre se podría generar, obviamente, por falta de información, pero también – y eso era lo novedoso se sus ideas – a través de torrentes de información que el individuo no sabría discriminar y se perdería entre ese mar de datos, provocando la misma confusión que aquel que no había recibido nada.

En una etapa de pandemia, la generación de miedo, amenazas o incertidumbre, hemos vivido esa circunstancia muchas veces: sirve el hidróxido de cloro, no sirve, envenena, es inocuo, las muertes crecieron, bajaron, ataca a mayores de setenta años pero porque han muerto muchos jóvenes, etc. Pero esta vez nos enfocaremos en un tema que tiene vinculación clara con los datos y que han surgido varias versiones y acciones impulsivas ante la desinformación generada: el cambio en los términos y condiciones de privacidad de WhatsApp.

EL MALDITO ZUCKERBERG

Hace algunos días, al abrir nuestro WhatsApp, aparecía un mensaje que nos informaba de la actualización de sus nuevos términos y condiciones en materia de privacidad de datos de los usuarios, para lo cual nos remitía a una liga donde se detallaba esa nueva circunstancia. Incluso se señalaba que en caso de no aceptar las condiciones daría lugar al bloqueo de la cuenta.

La información que circuló en las propias redes sociales fue de todo tipo: desde los que aseguraban que WhatsApp y Facebook podrían espiar nuestras conversaciones, hasta el hecho de que esas compañías tenían derecho a tener nuestra ubicación en tiempo real. Tan alarmantes eran esos mensajes o cadenas que hasta podíamos verlos seguido de un Piolín deseándonos bendiciones y buenos días.

Así es, las tías, los conspiracionistas, los paranoicos y casi casi Paty Navidad, nos hablaban de un nuevo orden donde el gran capital privado se haría dueño de nuestras vidas, haciendo que la foto que subimos de cuando éramos niños durante el tren del mame cercano al 30 de abril, ya no nos pertenecería y sería propiedad exclusiva de Mark Zuckerberg, quien, supongo, estaría ansioso de usar la foto de un niño chimuelo con traje de marinerito en color sepia recargado en un Maverick ´78.

LA MUERTE DE LOS PIOLINES

Como si se tratase de algo nuevo, todos entraron en pánico y urgieron dar de alta una cuenta en Signal o Telegram porque eran redes sociales más seguras y que no nos robarían la información como lo hacia Facebook y WhatsApp – porque de seguro todos revisaron las condiciones y términos de uso de Telegram y, con base en la ley, determinaron que ahí nadie se enteraría de las conversaciones con el tóxico.

El impacto fue que las descargas de WhatsApp se redujeron en un 10 por ciento y la de Signal y Telegram aumentaran en tiempo récord. Ello generó que el equipo de WhatsApp y Facebook se dieran cuenta que no fue buena idea dejar su estrategia de comunicación en manos de un lerdo y decidieron posponer esos términos hasta mayo de este año, con la idea de robustecer una estrategia de comunicación para los usuarios de sus redes sociales y parar un poco el daño.

EL AMPARO DE LA CONSTITUCIÓN EN PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES

Pero veamos qué dicen las leyes mexicanas en términos de protección de datos personales para aquellos que entraron en pánico y borraron el WhatsApp de inmediato para no permitir tal vulneración de su privacidad.

Empecemos por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos como la norma suprema que es. Su artículo 6 tiene tres dimensiones: la del derecho a la libre manifestación de ideas que tenemos; derecho de acceso a la información en posesión de cualquier ente público o institución que reciba recursos públicos; y el derecho a que la vida privada y los datos personales sean protegidos por el Estado.

Posteriormente, en el artículo 16, de forma expresa señala que “toda persona tiene derecho a la protección de sus datos personales, al acceso, rectificación y cancelación de los mismos, así como a manifestar su oposición, en los términos que fije la ley”, para ello se crea un organismo público autónomo que se denomina el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la información y Protección de Datos Personales. Sí…de PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES. Instituto que por cierto, a petición del emperad…perdón, del Presidente de la República debe desaparecer por costoso e inútil.

De esos preceptos constitucionales que hablaban de protección de datos personales y de la facultad del Congreso para legislar en la materia surgieron dos leyes: la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados, dirigida sobretodo a la información que tienen entes gubernamentales; y la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares, dirigida a personas físicas o morales privados que recopilen datos personales derivados de su actividad.

MÁS QUE UNA SIMPLE LEY

Sin la intención de meternos muy profundo a lo que dice la ley – que recomiendo leerla de principio a fin por lo accesible y clara que es -, en ella se establecen cosas como:

  • La obligación de los particulares en posesión de datos personales para emitir un aviso de privacidad en el que se informe al usuario los fines y la forma en que se tratará su información personal otorgada.
  • Lo que se entiende por sujeto obligado y otros conceptos en la materia.
  • Los principios que rigen el tratamiento de datos personales: licitud, consentimiento, información, calidad, finalidad, lealtad, proporcionalidad y responsabilidad.
  • La importancia de la emisión del consentimiento para el tratamiento de datos.
  • Las sanciones a quienes incumplan.
  • Y de vital importancia lo relativo a los derechos del titular de los datos que hasta se entienden como “derechos ARCO”, toda vez que se refieren a la posibilidad que tienen los usuarios para Acceder, Rectificar, Cancelar y Oponerse al tratamiento de sus datos personales.

En su conjunto, estos elementos quieren decir que, de alguna manera. Tenemos a nuestro alcance herramientas para evitar que nuestros datos sean compartidos o utilizados de manera indebida, generando sanciones para aquellos particulares que no atiendan esto.

De hecho, las condiciones nuevas de WhatsApp no aplican para Europa por razones legislativas, ya que desde 2016 emitieron el Reglamento General de Protección de Datos, que sirve de marco para que todos los países de la Unión Europea adecúen sus legislaciones en materia de tratamiento de datos. Este reglamento es más específico en cuanto a conceptos tecnológicos, cibernéticos y de internet en general, además de mucho más restrictivo que nuestra legislación, por lo que Mark Zuckerberg se topó con pared en esa región ante la imposibilidad de incluir esos nuevos términos.

LO QUE SÍ DICE

Aunque sé que ya leyeron completitos los nuevos términos y condiciones en materia de uso de datos de WhatsApp y Facebook precisaremos lo más relevante:

  • WhatsApp puede compartir con Facebook – ambos propiedad de la misma persona – información del contacto del usuario. Ello implica sólo el número telefónico, ya que los teléfonos no están vinculados a personas, a menos que ustedes así lo hayan deseado en su perfil de Facebook.
  • La información que comparte es la relativa al uso que se dé para consumo, es decir, cuando se pongan en contacto con un número de empresa, determinar qué compraron y en qué condiciones.
  • El contenido de las conversaciones no es accesible para Facebook o WhatsApp debido al cifrado de extremo a extremo, si acaso lo es para hackers, autoridades que usen el software Pegaso o clonen su teléfono para investigarles sus truculencias y por el tóxico o la tóxica cuando llegan borrachos. En todos estos casos es una intervención ilegal o, en el caso de ministerio público, con la autorización de un juez.
  • La intención es saber qué compran y Facebook, como hasta hoy cuando buscan en Google, les ponga información selectiva de productos relacionados con su consumo.
  • Por el momento, aunque no es mala idea, WhatsApp, asegura que no habrá publicidad en sus conversaciones.

CONSENTIMIENTO CON…SENTIMIENTO

Como conclusión, aquí hay un tema fundamental: el consentimiento. Cuando ustedes contratan a una empresa, para lo que sea que fuere, y además lo hacen de manera formal, se requiere de un contrato o, por lo menos de la aceptación del precio, términos de entrega y, desde luego, del manejo que le den a sus datos cuando den su teléfono, correo electrónico o redes sociales. Esa aceptación debe ser a través de un consentimiento expreso – cuando dicen sí, sí quiero que me o traigas vía prime con un costo extra del 10 por ciento – o tácito – cuando se sobreentiende por algún gesto o acto, por ejemplo, cuando ustedes pagan el precio de un objeto al comprarlo.

Ese consentimiento implica que ustedes están de acuerdo con la transacción o con el acto, ya que, sin él, la contraparte no puede llevar a cabo la acción ofrecida. Ese consentimiento puede manifestarse, como ya dijimos de varias formas: con una firma, con un click, con un aceptar o con el simple hecho de usar una aplicación.

Ello no quiere decir que puedan cambiar de opinión y para eso tienen sus derechos ARCO, los cuales, en el aviso de privacidad de la empresa deben señalar cómo ejercerlos – a través de un correo electrónico, con una llamada, por medio del INAI, etc. -, por lo que si ustedes no están de acuerdo ya con que Liverpool use su correo electrónico para pasarles promociones o que esos datos los comparta con sus empresas asociadas, basta que ejerzan su derecho a la cancelación u oposición a ese tratamiento de datos.

LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN

De todo esto extraigo dos cosas que, de manera respetuosa, se las formulo como conclusión a manera de preguntas:

  • Si ustedes asumieron – mal hecho si fue así porque quiere decir que no se enteraron directamente por la fuente – que con estos nuevos términos WhatsApp podría espiar sus conversaciones entonces ¿creen que tienen información de relevancia suma que no quieren que las vea nadie más? Digo, quizá les pese que alguien les robe sus memes, stickers o se enteren de que están comprando fayuca pirata o simplemente de la flojera que les da ir a trabajar.
  • Dadas las circunstancias de revuelo que los orilló a irse a Telegram ¿seguro que leen el aviso de privacidad cada vez que compran algo en línea o presencial, incluyendo todas las aplicaciones que tienen en su teléfono – como Candy Crush – y se niegan a comprar cuando ese aviso no les conviene?

Es importante mantenernos informados de la fuente y de los derechos legales que tenemos como usuarios para evitar entrar en pánico y cancelar una cuenta en donde podemos tener cientos de contactos comerciales o amigos que no están dispuestos, por decisión propia o falta de pericia, a cambiarse a otra red. Ah, por cierto, ya se aprendieron también los términos y condiciones de Telegram y Signal, ¿verdad?.

Como sugerencia final, así como nos paramos de pestañas con el aviso de WhatsApp, lo cual es correcto siempre que indaguemos a fondo, es importante que cada que compren un automóvil, firmen el contrato de una nueva tarjeta de crédito o su contrato laboral o, incluso, entremos a un sitio con reglas, las leamos a detalle con toda la calma para prevenir y no lamentar.

Un comentario en “LA FILTRACIÓN DE LA INFORMACIÓN ESTÁ POR TODAS PARTES

  1. De acuerdo!
    Como bien dices: Es importante mantenernos informados de la fuente y de los derechos legales que tenemos como usuarios para evitar entrar en pánico y cancelar una cuenta en donde podemos tener cientos de contactos de chamba m o amigos que no están dispuestos, por decisión propia o falta de pericia, a cambiarse a otra red. Lo más chistoso es que las demás redes también tienen reglas y derechos legales sobre la info. Jajja

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