¡RÓMPANLO TODO!

Para quienes fuimos educados dentro de la visión de la universidad pública, las posturas de izquierda han sido las más abrazables en nuestra formación académica. Sin la comprensión de ninguna ideología a profundidad, pero con el sueño de un mundo mejor donde la igualdad reine por encima del maldito dinero, nos lanzábamos en los debates intramuros con una pasión que los propios Marx y Engels envidiarían.

La visión de las corrientes de izquierda en cualquier parte del mundo dentro del imaginario colectivo se refleja como posturas radicales, con gritos, consignas, violencia, furia, desazón y frustración por condiciones que el orden mundial ha permitido que existan a pesar de lo deleznable de ello.

Desde la Revolución Francesa o la Mexicana, hasta la Primavera Árabe de 2010 ocurrida en varios países musulmanes, las posiciones de igualdad recargadas a la izquierda, entendida como aquella que pugna por derechos sociales por encima de la individualidad encarnada, en su momento, por la monarquía y que después se traslado a la economía, se han caracterizado por su virulencia como último recurso ante la falta de resultados gubernamentales y de lo intransitables que son los cauces institucionales.

Lejos de colocarnos en una cuestión de posturas de izquierda o de derecho, el derecho a la libre manifestación de las ideas se ha utilizado tanto de forma legítima para reivindicar causas sociales como para simple politiquería que ensucia las manifestaciones honestas que buscan una solución a los problemas sociales. Cuando una manifestación se engloba en la política partidista automáticamente se ensucia y se cuestiona o, como en casos recientes, se trata de enmarcar manifestaciones legítimas en política para descalificarlas de entrada.

En nuestro país, los llamados partidos políticos de izquierda que funcionaron desde los años 80 hasta nuestros días carecen de legitimidad absoluta en sus manifestaciones que, han demostrado con el paso del tiempo, tener como única finalidad la obtención personal del poder.

EN FIN, LA HIPOCRESÍA

Las imágenes que nos vienen a la mente cuando recordamos a quien hoy forma parte de una presidencia institucional son aquellas violentas que se remontan a 1996 cuando el entonces reaccionario político maduro, con el rencor de haber formado parte del PRI casi toda su vida y haber perdido las elecciones de Tabasco en 1996, se manifestó bloqueando pozos petroleros en su estado natal con consignas, palos, sangre, bloqueos viales y provocando un detrimento serio a la producción de esos pozos. O en 2006, cuando sin importar la vida de una de las ciudades más convulsas del mundo, decidió bloquear la avenida principal autoproclamándose Presidente Legítimo en unas imágenes que envidiarían los escritores de Ensalada de Locos o La Carabina de Ambrosio.

Hoy el discurso revolucionario y contestatario se diluye de manera moderada o radical: en mis compañeros de la universidad basado en una falta de experiencia de vida, peor en el Presidente de una actitud comodina que radicaliza su discurso criminalizando las protestas contra su régimen y atribuyéndolo a sus adversarios políticos. En ocasiones la mente de algunas personas es tan pequeña y la conciencia tan pesada, que hasta la sombra es la más grande amenaza de nuestras vidas.

EL BORRACHO QUE SE CONVIRTIÓ EN CANTINERO

Las mujeres que le dieron muchos votos en las urnas con una confianza ciega en su probidad hoy ven la espalda de un mandatario ensimismado. Un mandatario que, a pesar que mucho de su trabajo político se tradujo en manifestaciones multitudinarias y privativas de vialidades y paz social, no objetó la llamada Ley Garrote impulsada por su partido y su amigo el Gobernador, en la cual, con reformas al Código Penal de esa entidad, se criminalizaba “Al que careciendo de facultad legal, impida o trate de impedir por cualquier medio, la ejecución de trabajos u obras privadas, se le impondrá prisión de seis a trece años y multa de mil a dos mil veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización” o “Al que impida o trate de impedir por cualquier medio, la ejecución de trabajos u obras públicas, ordenados o autorizados legalmente por la autoridad competente, se le impondrá prisión de seis a trece años y multa de mil a dos mil veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización”. Esto, hace 25 años hubiera mantenido al AMLO pendenciero al menos 6 años en prisión.

Pero como siempre hay un tweet, en el marco de la conmemoración del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, los políticos que antes recriminaban al gobierno federal por cercar con vallas edificios públicos ante el temor de las violentas manifestaciones, llamándoles incluso autoritarios, hoy hacen mutis ante el garrote institucional que tiene amurallado Palacio Nacional demostrando no sólo traición a los ideales de izquierda en una causa justa, sino acobardándose ante el pueblo que dicen proteger.

SÓLO SÉPANLO

Como siempre se ha pedido, esta lucha es de ellas y no pretendo aleccionar respecto de un dolor que no estoy ni cercano de sentir porque socialmente no he sufrido lo que ellas, pero jurídicamente, cuando salgan acompañadas de pancartas, furia, frustración y miedo, sepan  que el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece que “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión” y el 20 señala que “Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas”.

Sepan que ese derecho se replica en el artículo 6º de nuestra Constitución Política al puntualizar que “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley. El derecho a la información será garantizado por el Estado”, lo cual en conjunción con lo dicho en el artículo 9º respecto a que “No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito; pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país. Ninguna reunión armada, tiene derecho de deliberar”.

Sepan que la interpretación de esos artículos habla de una amplitud de la libertad en la manifestación de las ideas pero que tienen límites, límites que incluso el progresista Gobierno de la CDMX ha limitado en la Ley de Movilidad prescribiendo en su artículo 212 establece que “Para la realización de desfiles, caravanas, manifestaciones, peregrinaciones o cualquier otro tipo de concentración humana de carácter político, religioso, deportivo, recreativo o social, cuya finalidad sea perfectamente lícita y que pueda perturbar el tránsito en las vialidades, la paz y tranquilidad de la población de la ciudad, es necesario que se dé aviso por escrito a Seguridad Ciudadana, con por lo menos 48 horas de anticipación a la realización de la misma”, mientras que el subsecuente que sólo se “podrán utilizar las vialidades salvo las vías primarias de circulación continua, excepto para cruzar de una vía a otra, para conectarse entre vialidades o cuando séala única ruta de acceso al punto de concentración, siempre y cuando sea de manera momentánea”.

Sepan que, además, cuando se transgreden algunos límites legales existen implicaciones penales como la señalada en el artículo 397 del Código Penal Federal cuando existe daño en propiedad ajena o el 52 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, respecto el daño o destrucción de monumentos. Sepan que también hay sanciones administrativas de la Ley de Cultura Cívica de la CDMX respecto las infracciones contra la seguridad ciudadana.

PERO SEPAN QUE LAS SIGUEN MATANDO

Pero sepan también que los feminicidios siguen en aumento, que los episodios de acoso y abuso sexual se han ido revelando de a poco quedando encajonados muchos más, que siguen ganando menos que sus pares masculinos, que siguen siendo vilipendiadas en pláticas y acciones cotidianas, que sigue habiendo violencia política de género impresionante y que a veces la desesperación por sentirse vulnerable rebasa cualquier límite de civilidad.

En el entendido de que existe un marco jurídico vigente para la manifestación, debemos recordar que pocos cambios sociales de raíz vinieron de la diplomacia y la institucionalidad, así que ¡rómpanlo todo! y hagan lo que tengan que hacer para hacerse respetar de una buena vez para que no sólo se mantengan vivas, sino para que tampoco  lluevan el 8 de marzo las loas, para que tampoco les regalen flores, para que tampoco las admiren “por ser la creación más bella del universo”, para que los violadores no lleguen a ser gobernadores ni los cobardes presidentes y para que la igualdad deje de estar en el papel para convertirse en una igualdad sustantiva.

Sí, definitivamente…¡rómpanlo todo!

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