Conóceme

Soy el producto de…

Como si la orientación vocacional no fuera necesaria mi ingreso a Ciencias de la Comunicación en la UNAM tuvo como única causal la cercanía con mi hermano. Luego de conocer el periodismo y meterme de lleno en comunicación política supe que poco me apasionaba la prensa y mucho me decepcionaba la falta de rigurosidad científica del que sería mi futuro de ahora en adelante, así que acabé hasta el último crédito, pero esa animadversión me provocó dos cosas: no titularme aún y pretender regresar a esa carrera pero como docente a fin de apoyar a quienes, como yo, se sienten confundidos ahí dentro.

Con la firmeza de mi carácter y la fortuna de una familia supe que ese lugar no era el mío ni financiera, ni laboral, ni académicamente, así que, con la firme decisión de no estancarme ahí, decidí iniciar mi camino en el Derecho, estudiando en medio de dos trabajos (uno nocturno), mi papel como esposo y como padre. Supe que ahí estaba mi pasión y disfruté mi vida académica en lo jurídico de principio a fin. La conclusión vino sólo con el apoyo de mi esposa quien movió cielo y tierra para titularme en los tres meses que una Procuradora me urgió hacerlo para mantenerme en la institución. Ambas presiones rindieron frutos y en un examen en donde dejé las entrañas pude concluir ese ciclo.

De ahí vinieron despachos, asesoría en el Senado de la República y mi incursión en la “madre que se come a sus hijos”: la Procuraduría General de la República. Ahí me enseñaron a trabajar, a ser flexible en mi pensamiento y a acercarme a la perfección dado que lo que elaboraba terminaba en manos de un secretario de estado, el Presidente de la República y quien sabe en que otros seres importantes del mundo.

Desvencijado por el trajín de ese esfuerzo, vino otra etapa en la institución, un regreso fugaz al Senado y mi anhelo de formar mi propia firma legal. A la par una Maestría en Derecho Procesal Penal Acusatorio y una Especialidad en Derecho Fiscal en mi alma mater. En proceso de deconstrucción humana, profesional y académica me encuentro con la intención de aportar aún más y de buscar más éxitos. Siempre, siempre, siempre, de la mano de mi esposa, mis hijos y unos que otros seres magníficos que prevalecen y cuatro que decidieron apoyarme desde el barrio que está detrás de las estrellas, que soportan cada paso que doy, que damos, pues. Así, me doy cuenta que soy, más que abogado o comunicólogo, el producto de todos esos seres que me han dado algo.

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